Una cocina mal diseñada os va a arruinar antes que cualquier crisis: cuellos de botella en el pase, estaciones que no hablan entre sí, un flujo que convierte cada servicio en una batalla campal contra vuestro propio espacio. Los números son claros: cada paso de más que dé vuestro equipo, cada segundo perdido buscando lo que necesita, cada roce innecesario entre partidas se traduce directo en food cost inflado y jornadas que se alargan hasta el amanecer. Aquí tenéis el primer video de una serie que os va a enseñar a que vuestra cocina trabaje con vosotros, no contra vosotros.