Entre aquel Excel que nunca cuadra y los papeles que se pierden en la trituración del servicio, vuestro inventario vive en el caos más absoluto — y el caos se come los márgenes a bocados. Esta plantilla os da estructura real: casillas que no mienten, fórmulas que calculan solas, un sistema que funciona aunque el segundo de cocina tenga los dedos pringados de aceite. O controláis vosotros lo que entra y sale, o el agujero negro del almacén controla vuestra cuenta de resultados.